miércoles, 6 de marzo de 2013

La Sombra Creativa: Urano, Neptuno y Plutón



Qué pasaría si todo el tiempo supiéramos que vamos a morir?
Si supieramos (a cada segundo) que ese momento ya fue?
Que somos una partícula ínfima que vibra al ritmo de una Totalidad que nos trasciende y no comprendemos, es decir, el Universo?


Podriamos vivir tan tranquilos, tan satisfechos con nuestros autos, nuestras posesiones, nuestro trabajo, nuestros trámites, nuestros logros ?
Cuales serían esas cosas que tomamos como “obligaciones”?
Cual sería nuestra perspectiva si fueramos plenamente concientes de nuestra mortalidad?

Este es el dilema al que nos enfrentamos, desde nacidos, y sin embargo nuestra psiquis se las ha arreglado para llevar esto “al fondo del cajon”, y en su lugar instaura un sistema auto represivo de la angustia, de manera de ser funcional a la vida misma.

Sin embargo junto con esa angustia, queda enterrado todo lo que en nosotros hay de creativo, porque lo creativo es la no identificación con ninguna forma, esas formas que en su momento nos dieron la materia para construirnos, copiando lo que nuestros padres, nuestra familia y la sociedad repite como válidos. Lo que no lo es, nos aísla, nos separa, nos asusta, porque en este lugar no encontraremos aprobación ni contención, estamos librados a nuestra suerte, como un paria expulsado de su tribu y condenado a morir de soledad en medio de la selva.

Desde esta conciencia que se identifica sólo con la ley social heredada , el Ego queda fijo en el “deber ser” que  cree que es propio, y como está sostenido por todo tipo de muletas para, a pesar de todas las pruebas que indican lo contrario, seguir convencido de sí mismo y de su importancia, entonces va enterrando la pulsión libertaria más y más, cada grito de angustia, cada deseo prohibido, todo va quedando oscurecido por esta máscara que no somos, pero que alegremente queremos vendernos y venderle a los demás.


Los planetas transpersonales, Urano, Neptuno y Plutón, son los que en la Carta Natal nos conectan con eso trascendente, pero si nuestras defensas son muy firmes (si estamos muy adaptados) estas energías las viviremos como descontrol, pérdida de la conciencia, locura, miedo, y no querremos que nada nos saque de la forma que creemos es la más segura. Si supiéramos que NADA ES SEGURO , quizás nuestra actitud para con el dejarse llevar, el cambio permanente, la no obligación de sostener nada que ya no sirva, (o sea, permitirse la destrucción de cualquier forma, situación o pensamiento), serán habituales, como sucede en la Vida misma, que hay un ciclo que responde a la Naturaleza y sus requerimientos, en donde el Caos está comprendido, es un momento en donde no hay formas, o están todas las formas posibles, infinitas posibilidades y combinaciones. El momento de máxima creatividad.

Estas posibilidades están en la Naturaleza, y nosotros, como sus Hijos, las heredamos.

Sólo atravesando la armadura que nos forjamos para no sufrir, que irónicamente nos trae más  sufrimiento porque los esfuerzos que debemos hacer para sostenerla son enormes e ineficaces, porque se nos cuela la angustia de ese ser que  vive dentro nuestro y  que no reconoce leyes sociales ni pactos civilizados, porque sabe que son sólo Ilusión, convención social o psíquica para vacunarse del dolor de la muerte y la desaparición del yo en medio del Universo, y que encima  a éste, le importa un comino.

Este pobre ser, escondido, oscuro y salvaje, tiene en sus manos la posibilidad de darnos la felicidad que anhelamos cuando nos compramos el I pad.
Su grito egoísta y vivo, hace revivir nuestro corazón que hasta este momento bombeaba agua destilada. “Esto soy” – y aunque suene raro, ese descubrimiento de que somos únicos, y que tambien somos salvajes, es el que nos volverá a reconciliarnos con La Vida-Muerte.