jueves, 9 de septiembre de 2010

Durazno Sangrando

La astrologia es el estudio de los ciclos. Estos ciclos pueden ser genéricos o individuales. A su vez, cada ciclo, generico  contiene en sí mismo lo individual o personal, y cada ciclo individual tiene su faceta genérica. Ninguno de ellos puede ser estudiado sin considerar el otro.

La primera mitad de la vida, el ser humano lo dedica a crecer física , psíquica y socialmente, asimilando los factores hereditarios, familiares, sociales y de relación. Asimila e integra la sabiduría de las generaciones anteriores y las circunstancias sociales que le toca vivir. De a poco intenta el movimiento hacia el afuera; de esta manera busca definirse, diferenciarse como individuo separado de su matriz - padres, familia- original, intentando establecer para sí un lugar único. La accion de separación puede ser la reaccion a experiencias que puede "no desear" para sí mismo, o tambien la aceptación del "juego" que le fue inculcado conciente o inconscientemente por sus mayores. Pero siempre en esta etapa, habrá una relación estrecha sea de identificación o de rechazo, con lo inculcado por sus mayores, sean sus padres o la sociedad.

 En esta etapa los principales problemas que tendrá tienen que ver con obstáculos, limitaciones o inconvenientes provocados por esta búsqueda del propio lugar social. Otros obstáculos tendrán que ver con no querer salir a dar estos pasos, la dificultad de abandonar el nido.

Alrededor de los 35 años comienza lo que para  Jung es el momento arquetípico que corresponde al "punto medio de la vida". Ya se llegó a un determinado lugar, es probable que ya tenga hijos,  o esté trabajando en lo que es mi profesión, ya "alcancé la forma" a la cual me dirigí durante los años anteriores, con mayor o menor satisfacción del logro alcanzado. Este es el momento en el cual miro al pasado. Quizás empiece entonces a sentir ¿qué pasa ahora? . Ya se, si no a los treinta y cinco, seguro que alrededor de los cuarenta, que no voy a ser más hermosa, o más fuerte. Mi físico llegó a su nivel máximo.  ¿Qué hay construido? ¿Y de esto que tengo construido, cuánto  vino de mí mismo, cuánto del mandato social? Y si es así, qué dejé de lado de mí mismo en este proceso de construcción?
Recuerdo la película "American Beauty", que arranca con el cumpleaños número 42 del protagonista. Y esa mirada al pasado, al reencuentro con lo que abandonamos de nosotros mismos, o lo que ni siquiera registramos. Jung llama a esto "el camino de individuación". Rudhyar dice "el hombre se encuentra con su pasado, el resultado de este encuentro condicionará su futuro".
El cuerpo, que comienza a declinar, deja espacio para que el espíritu, la mente, empiece a "ascender", pero en un ser que ya ha hecho una parte del viaje. Mi individuación empieza a necesitar una dosis del "colectivo". Ya estoy diferenciado, ahora necesito re-unirme con la humanidad, en esta riqueza interior que es comun a todos,  y a la vez, se expresa como único en cada persona:  potencia,  inspiración, creatividad.
Entregarme a estas energías sin temor a perderme, (ya  se que eso no pasará), y si llega a pasar, es porque quiero experimentarlo.
Es el viaje de regreso al ser esencial que  estaba latente en el interior.

El siguiente paso es transmitir la semilla, ese espíritu, esencia, para que pueda ser aprovechado por la sociedad, para las generaciones futuras, nuevas, que precisan de mi legado para formarse, y despues diferenciarse, y luego, volver a conectarse, a completarse.




Como el fruto maduro, el "durazno sangrante" que se abre para mostrar lo que siempre estuvo allí, la semilla, que cae, para hundirse en la tierra, en el océano primordial de donde todas las energías surjen y hacia donde todas van.